Los usuarios Google frente al catálogo bibliotecario de la UNAM

No sé si realmente exista el término “usuarios Google”, pero me atrevo a denominar de esta manera a aquellos usuarios cuyas estrategias de búsqueda se centran en las facilidades que dicho motor permite, es decir, la búsqueda libre por palabras (lenguaje natural). ¿Por qué traigo esto a colación? Sucede, pues, que la Dirección General de las Bibliotecas de la UNAM ha puesto a disposición del público usuario una nueva versión del OPAC de Librunam, el cual va en contra de toda estrategia actual de búsqueda libre por palabras.

Hoy día la mayoría de los usuarios están acostumbrados a abrir el navegador y transcribir en la caja de Google o de cualquier otro servicio de recuperación de información en Web, las palabras que se le vienen inmediatamente a la mente o recuerdan, lo que implica que dichos usuarios han desarrollado una serie de estrategias de búsqueda, principalmente, a través la intuición y la co-ocurrencia de palabras, existentes tanto en registros y documentos. De ahí que muchas bibliotecas y consorcios de información referencial hayan permitido que sus catálogos puedan ser consultados utilizando búsquedas por palabras como primera opción, como se aprecia en los catálogos de la Biblioteca del Congreso del Washington, OCLC (Online Computer Library Center) en el caso de WorldCat y Biblioteca Daniel Cosio Villegas de El Colegio de México.

Veamos concretamente a lo que me refiero. Por ejemplo, si un usuario desea recuperar aquellas obras publicadas por el destacado antropólogo Alfredo López Austin en Librunam, se topará con el inconveniente de que su búsqueda no genera ningún resultado, en especial sino recuerda, en ese preciso momento, el nombre completo de dicho autor.

Búsqueda por autor en Librunam: Alfredo Austin

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Esa misma búsqueda por autor en Biblioteca del Congreso y OCLC.

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¿Qué está sucediendo? El catálogo de la UNAM está pidiendo estrictamente al usuario que introduzca el nombre del autor por apellido paterno, materno y nombre, como antiguamente se buscaba en los catálogos de fichas impresas.

Búsqueda por autor en Librunam: López Austin Alfredo

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Sólo así se recuperan los registros que involucran a ese autor. ¿Pero qué pasa si el usuario no recuerda su segundo apellido? La resultados por consiguiente son nulos.

Búsqueda por autor Librunam: López Alfredo

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Ahora bien, esto conforme a los autores, ¿pero qué sucede con los títulos? Generalmente un autor siempre es más fácil de memorizar, lo que no suele acontecer con los títulos de las obras. Por ejemplo. Si en Librunam un usuario que se inicia en la lectura desea localizar un libro que un amigo de la escuela le recomendó de viva voz pero que en ese momento no recuerda con “exactitud”, la búsqueda en el OPAC de Librunam puede resultar desalentadora. Veamos.

Búsqueda por título en Librunam: años de soledad

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Misma búsqueda por título en Biblioteca del Congreso y Daniel Cosio Villegas.

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En el caso de estos dos últimos catálogos, vemos que los resultados parecieran ser un tanto imprecisos, pero cosa que finalmente se acota si introducimos más elementos (palabras) para refinar nuestra búsqueda, y no necesariamente en el orden estricto del título en cuestión.

Búsqueda por título en en Biblioteca del Congreso y Daniel Cosio Villegas: años de soledad cien

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Como se puede apreciarse, el número de resultados baja, además que de los catálogos acercan al lector a la obra que está buscando. Esto no sucede con el OPAC de Librunam, ya que se obliga al usuario a recordar “completamente” el título de la obra, porque en caso de que no sea así, tampoco se presentan resultados favorables.

Búsqueda por título en Librunam: cien años de soledad

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Búsqueda por título en Librunam: cien años soledad

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En resumen, ¿qué está pasando en Librunam? Pasa que el OPAC está estructurado para que las búsquedas se realicen, en primera instancia, por índices, tanto de autor, título y tema; y sólo al final, en caso de que el usuario se percate de que existe una búsqueda avanzada, podrá emprender búsquedas por palabras en uno o varios campos. Pero siendo realistas, hoy día los usuarios cada vez más realizan sus búsquedas utilizando palabras sueltas y no precisamente en el orden que imponen los índices del catálogo de Librunam. En otras palabras, yo veo a este catálogo como un retroceso de más de 10 años en relación a las formas de búsqueda de información en bibliotecas, lo que lo convierte en un simple catálogo de fichas en formato electrónico. Sinceramente me recuerda al catálogo de los años 80s de la Biblioteca México en Balderas.

La razón y la responsabilidad de esto la tienen los encargados del Departamento de Procesos Técnicos de la UNAM, quienes aún siguen pensando que la educación de usuarios debe ser una cuestión de fuerza e imposición y no de adecuación de los servicios. Sin duda esto nos habla de la poca visión y conocimiento que estas personas tienen de la realidad actual en términos de recuperación de información, la cual inminentemente tiende a crear puentes entre usuarios y sistemas de información por medio del lenguaje natural. Quizá valdría la pena que empezaran a leer un poco sobre todo aquello que se ha escrito en la literatura mundial en bibliotecología que versa sobre estos temas, la cual apunta precisamente a facilitar el acceso y recuperación de información al usuario, contrario a entorpecerla, como está sucediendo, hasta ahora, con Librunam.

¿Y así pretendemos pensar en un OPAC 2.0 en la UNAM? La verdad es que en México pocas veces se llega a innovar en relación a los servicios bibliotecarios, pero con este tipo de ejemplos, yo sólo esperaría que las cosas al menos funcionaran como debieran funcionar. Ojalá que esta interfaz sea solamente un lapsus, pues necesariamente hay pensar en los miles de “usuarios Google” que utilizan este catálogo, que dicho sea de paso, nos guste o no, son nuestros usuarios reales.

Saludos.